Razón de ser

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domingo, 15 de marzo de 2015

Tendrá que ser así

Hoy en El Mundo, al menos en su versión digital pues no he podido leer la edición en papel, se encuentra un artículo de Lucía Mendez sobre UPyD. El artículo viene a incidir en lo que la impresión generalizada sobre mi partido. Estamos en crisis, en par de pasos vamos a desaparecer, no logramos que los ciudadanos comprendan nuestro trabajo... bla, bla, bla. Nada nuevo. Ni siquiera en seguir insistiendo en que la crisis que Sosa Wagner provocó en UPyD fue por pedir la unión con Ciudadanos. Yo, que estuve allí como ya he dicho, sé que la crisis que provocó Sosa Wagner y por la que recibió los ataques de los que tanto se ha quejado luego, fue por las falsas acusaciones de «totalitarismo» dentro del partido. Él, mintiendo, siempre ha vendido que los ataques fueron por lo de C's. Y los medios, como Lucía Mendez ahora y el resto antes, le compraron sin dudar la versión y santas pascuas.
Fuente: El Mundo

Pues eso, bla, bla, bla en el artículo. Un bla, bla, bla al que, no seamos tontos, no le falta razón. UPyD está en una encrucijada peligrosa y el resultado de las andaluzas nos puede poner definitivamente al borde de la catástrofe. No reconocer esto es mentir.
En el artículo se expresan diversas opiniones sobre las que no puedo decir nada. No puedo afirmar que haya una campaña para silenciarnos, aunque lo parezca en ocasiones. No puedo decir que no haya afiliados desanimados con la dirección porque los hay; aunque a mi sí me parece que son muchos menos de los que los medios se esfuerzan por presentar. Y no puedo negar, como dice David Ortega, que yo también estoy desanimado al sentir que los ciudadanos no recompensan el trabajo realizado.
Este artículo sólo ha hecho que, una vez más, me pregunte qué es lo que los votantes quieren de sus políticos.
Partamos de que esa frase que tanto se repite de que los votantes no se equivocan yo no la comparto. No la compartía cuando era sólo un votante pues soy consciente de que yo mismo me he equivocado en alguna ocasión con mis votos. Y, por más impopular que pueda parecer, no la comparto ahora que sus votos me afectan más directamente al militar en un partido político. Los votos son soberanos. La democracia me parece la única forma de gobierno respetable y la única que pienso apoyar. Mi respeto por la decisión de los votantes es, ha sido y será total y absoluta por más que pueda no compartirla. Pero eso no significa que no crea que no se equivocan. Porque lo hacen. Lo hacemos.
Miremos las próximas elecciones andaluzas, dentro de una semana. No voy a reproducir las encuestas pero todas dicen más o menos lo mismo. La mayoría de los ciudadanos van a apoyar a PP, PSOE, Podemos y C's. UPyD, que obtuvo más de 190.000 votos en Andalucía en las elecciones Europeas, hace poco menos de un año, va a ver muy mermado su apoyo.
¿A qué partidos van a apoyar los andaluces?
El PSOE lleva toda la vida gobernando en Andalucía. Al margen de los casos de corrupción presentes y pasados (graves, muy graves y gravísimos) lo que a mi me resulta más evidente es que el PSOE ha fracasado en la región. Andalucía no converge con el resto de España. Antes al contrario, algunas de sus cifras empeoran. A pesar de todo el dinero recibido desde la UE, a pesar de todas la inversiones realizadas, a pesar del propio potencial de la región, el PSOE no ha logrado hacer de esa tierra con todo su potencial la rica comunidad que debería ser.
Del PP es difícil decir algo. La labor en el gobierno en esta legislatura ha sido terrible. Todas las decisiones han sido en contra de los ciudadanos. Pero es que, además, parte con el pecado original de haber mentido como bellacos en la campaña electoral y haber incumplido todas sus promesas en el minuto uno de su toma de posesión. Y, como he dicho del PSOE, al margen de la corrupción. Corrupción que en el PP ha tocado a todo el mundo. Incluso a un presidente del Gobierno que afirmó que «todo era falso excepto algunas cosas» cuando hablaba de Bárcenas y que es indigno de seguir ostentando tan alta representación.
A estos, supongo, muchos les votan por inercia. Y otros porque están apesebrados y quieren seguir viviendo del pastel. Pero otros les votan porque, a pesar de las evidencias, les vuelven a creer.
Y esto me lleva a los dos nuevos, Podemos y C's.
El crecimiento de estos dos partidos y el mantenimiento de los dos primeros me hace pensar, inevitablemente, que a los ciudadanos les gustan mucho más las promesas que las acciones.
Podemos basa, que me perdonen sus cientos de miles de votantes, en la mentira su discurso. Se presentó con un programa electoral, hace MENOS DE UN AÑO, que ya no les sirve y que ya han cambiado. Se presentaron para cinco años en la Eurocámara pero se les hacen ya largos. Villarejo dejó el cargo sin tomar posesión de él, la candidata de Andalucía lo dejará en cuanto sea elegida parlamentaria en Sevilla, Echenique lo dejará por Aragón y Pablo Iglesias seguirá votando en contra de criticar al gobierno venezolano en Bruselas hasta que se pueda presentar a finales de este año a candidato a presidente del gobierno. Es decir, el programa electoral que es un contrato con los votantes, a la basura. La responsabilidad de asumir un cargo y cumplir con él, a freír monas. Al margen de todas las demás incoherencias del partido. Las listas con todo hijo de vecinos, las relaciones con Venezuela, el caso Monedero y la esquiva reacción del partido, el caso Errejón por más que esto no sea mucho más que una chiquillada... Pero prometen el cielo en la tierra y la gente se lo cree.
Con C's, más de lo mismo. Es un partido que ha crecido uniéndose a todo hijo de vecino sin preguntar ni el nombre ni nada. El candidato de C's para Andalucía es el típico que vendió su apoyo por un sillón de teniente de alcalde. Y como él, muchos de sus «nuevos afiliados haciendo nueva política». Más allá de haber hablado en castellano en el parlamento catalán, C's no ha hecho nada en sus nueve años de vida. No ha denunciado casos flagrantes como el de Caixa Cataluña ni nada parecido. No es implacable con la corrupción como demuestra el caso de Jordi Cañas al que, al estar imputado, no podían mantener en el Parlamento de Cataluña y lo reubicaron de asesor en Europa o como su europarlamentario Nart con cuentas en Suiza ocultadas al fisco. Pero prometen, y además Rivera cae bien.
Frente a estos cuatro partidos UPyD es distinto. Nosotros sí hacemos cosas. Denunciamos a Bankia, a las preferentes y a la mayoría de las cajas en España. Nos preocupamos por las personas como en el caso de la capitán Zaida. No llevamos ningún imputado. Cuando fuimos llave en Asturias no aceptamos ningún sillón a cambio de nuestro apoyo sino puntos concretos en beneficio de los asturianos. Y cuando no se cumplieron rompimos el pacto. Renunciamos a los coches oficiales en Madrid (de hecho dimos a conocer el abuso con los coches oficiales en Madrid pues ni PP, ni PSOE ni IU habían abierto la boca con ello). Nuestros cinco diputados están entre los 16 más activos del Congreso...
Nosotros hacemos, no decimos. Hacemos, no prometemos. Y sí, los ciudadanos parece que no nos van a recompensar por ello.
Pues lo dicho al principio. Soberanos. Y como soberanos, a respetarlos. Pero respetarlos no es incompatible con creer que se equivocan. Porque yo, lo siento, es lo creo. Prefieren votar a quien promete en el aire que a quien demuestra con su trabajo lo que hace por el bien de todos. Sea.

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